Sobre mis libros

 

Del libro “soledad en los pirineos” algunos fragmentos

No tengo deseos de ver al mediquillo ese. Estoy harta de ellos; con todos  ha sucedido lo mismo y con el doctor Ramos o Ramírez  o como se llame, pasará igual. Se vuelven locos con mis pechos, es el instinto animal. Nada de diplomitas ni  manuales de Freud o Carl Jung,  su erotismo es  lo que cuenta.

                                                                                     Relato Alquimia

Madrugada en Copenhague. Prieto Colomo regresa a casa, extenuado.  Se desviste, una vez en cama sonríe satisfecho. El teléfono interrumpe su sueño. Mirando al espejo comprende que los negros también palidecen. Aturdido por la noticia vistese de nuevo y sale a la calle en pos de su auto.

                                                                                    Relato Volar a Sao Paulo

Los tíos se enganchan con lo de  casada, también algunas tías. Les apetece más saberse en manos de una casada insatisfecha que con una prostituta  del montón. Sois tontos, tíos y tías.  He simulado todo. Los orgasmos, las fotos del matrimonio, mis lágrimas; finjo hasta las verdades.

                                                                                     Relato  He simulado todo

La siguiente media hora pasean en los autobuses de tránsito entre aeropuertos. Amparo Luna informa  jovial sobre la clase de viajeros que circulan a diario y lo invita a reconocer los posibles casados o solitarios. Rigo argumenta carecer de fantasía.

– Para el matrimonio, como para la vida, hace falta mucha fantasía.

– ¿Y ahora… qué hago?-  pregunta él ya de vuelta a la terminal aérea.

–    U-sa-la-fan-ta-sí-a.

                                                                                    Relato Alma silvestre

Sábado de primavera, especial para mí.  Cumplo treinta y seis. Mi regalo de cumpleaños: iniciar  otra vida, de mujer sola, con mi hijo de seis años,  ilegal en el extranjero, sin trabajo, sin dinero ni casa. Pero libre.

                                                                                    Relato soledad en los pirineos

Del libro Acordes de la Palabra. Algunos acordes.

Los libros siempre han estado con él, como la palabra. Los  libros siempre estarán con él, como un acorde repetido, inacabado.

Ahora ofrece talleres de animación lectora en secundaria y les cuenta  a quien desee escucharle que hasta para ir al baño se tiene intereses literarios. Sus primeras lecturas de ciencia ficción proceden de los momentos de evacuación digestiva. Algún que otro libro aliviaba en repetidas ocasiones sus deposiciones, ese era el caso de La Guerra de los Mundos de Herbert G. Wells. Así lo cuenta sin la más mínima huella de  cohibición, incluso hay  ternura en su voz.

Treinta y tantos años más tarde relee esa novela. Su hija le ve sonreír, desde la inocencia de sus siete años, pregunta el motivo de tan simpática sonrisa, mientras disfruta de las ilustraciones. Junto a  la explicación paterna, nace una pregunta infantil. ¿Papá, cómo pueden respirar los marcianos?

Fragmento del Primer Acorde “Orígenes”.

Condición importante para un emisor: saber elegir la vía para transmitir lo que desea,  que el mensaje llegue  al receptor sin interferencias.

La lectura de obras, propensas a la dramatización, permite al emisor ganar receptores y  canalizar de otra forma el envío del mensaje.

El empleo de la oralidad y la gestualidad en la lectura de obras dramáticas propiamente dichas, además de lujo se convierte en fortuna, sobre todo si se sabe sacar jugo a la ventaja de permitir la participación de los receptores.

Pongamos por caso el final de la pieza La casa de Bernarda Alba, de Lorca. El ambiente en el que se desarrolla la obra es patente. Luto por la muerte del esposo de Bernarda Alba, cinco hijas, solteras todas, se impone un luto severo. Severa, déspota, autoritaria es la madre… Negro es el color que escuchan los oídos, negro el futuro de estas todavía jóvenes mujeres salvo la mayor  a punto de cumplir cuarenta. La benjamín y más  rebelde, desata la caja de los truenos en ese mar de luto, lleva el naufragio hasta sus últimas consecuencias. Desenlace… expectativa… imaginad  esa casa… y la escena final.

Fragmento del segundo Acorde “La importancia de educar el oído”.

El libro permanece en clase. La lectura se convierte en actividad placentera. El hábito lector se potencia. O  se crea.

Depende de la pericia del animador o animadora durante los talleres de animación y del actuar de los educadores y educadoras en su diaria labor.

Animadores y profesores disponen de un recurso único por su eficacia y utilidad, necesario e infalible por su empleo, inestimable y duradero, por su contenido.

Las dinámicas de grupo se aplican como terapia, también como técnica de obtención de información,  como mecanismo para potenciar habilidades, para descubrir y describir capacidades. Su empleo va desde la psicología,  entrevistas, selección de personal, como en la resolución de conflictos en pedagogía y ámbitos laborales. Su espectro de actuación es tal que  a diario las empleamos en el entorno familiar, de amigos y en cualquier esfera de las relaciones interpersonales.

Las dinámicas de grupo aplicadas a la animación lectora pueden ser tan amplias que conviene tener bien claro  los objetivos de cada taller, los contenidos a desarrollar, la metodología. El tipo de receptor, los intereses lectores, las motivaciones para la lectura, la receptividad, frecuencia de talleres, todo ello también ha de tenerse en cuenta para seleccionar los tipos de dinámicas.

Fragmento del Undécimo Acorde “Dinámicas de grupo”.

Para llevar a los niños al mundo de los libros, es necesario tener propuestas creativas. No hay nada más creativo  y sugerente que una buena historia narrada desde un cuento. O fábula. Da igual. Partamos del libro y vayamos hacia él de manera creativa, imaginativa y, ¿por qué no?, arriesgada.

Primer ejemplo. LA ROSA NÁUTICA. Recomendado para el segundo y tercer ciclo de  educación primaria

En la preparación de este taller, desde la misma clase, los alumnos confeccionan  una Rosa Náutica o Rosa de los vientos. Para ello se les muestra un atlas, libros de piratas o de aventuras con mapas del tesoro en la que aparezcan  rosas náuticas para ubicarles en los puntos cardinales.

En esta actividad como se prevé se tratan aspectos tan importantes como la ubicación geoespacial, conocimientos de los puntos cardinales y su ubicación, el fin práctico de la rosa náutica para marinos, navegantes, tráfico marítimo y aéreo, para los militares, para los piratas (esto es más cercano a ellos)

Se divide  la clase en cuatro grupos, con objetivos bien definidos: libros a encontrar, preguntas u observaciones derivadas de ellos. Previamente, los educadores han situado en lugar conveniente los títulos que desean hacer énfasis durante la actividad, atlas, libros de cuentos, fábulas, leyendas libros de poesía,  de ilustración sin texto…

Fragmento del Décimo tercer Acorde “Creatividad”.

El maestro o la maestra de matemáticas se siente incapaz de explicar ecuación, sus alumnos no saben interpretar el enunciado para la resolución del problema. Profesora de conocimiento del medio en secundaria explica una y otra vez  la importancia de las ciudades de un país, sus oyentes no identifican ni siquiera el papel de la capital de una nación.

Docentes en la universidad, sus alumnos estudian diseño e ilustración, carecen de hábito lector, por no comprender lo que leen. Deben leer o hacerles leer. Las imágenes tienen vida, también sustrato. Las ilustraciones  hablan solas, en ocasiones proceden y preceden a un texto. El ilustrador carente de hábito  lector de textos resulta un cuerpo  sin extremidades y sin imaginación para caminar o volar, por tanto incapaz de caminar o hacer volar a otros.

Estos ejemplos los  he vivido. Y me apena, sobre todo porque los educadores  carecen de perspectiva para solucionar la situación. Pienso en Antonio Machado: Se miente más de la cuenta/ por falta de fantasía:/ también la verdad se inventa.

El profesor diserta sobre de Narciso, lleva al aula un espejo. Narcisismo, las aguas del río, belleza y otros términos abordados en el mito, provocan una comprensión lectora a un nivel más elevado. La leyenda de la Piedra de Sísifo, basta con una piedrecilla y una corona de juguete, ante la mesa del profesor. Los objetos apoyan al texto.

Fragmento del Décimo quinto Acorde “Profesores ¿implicados?”.

De la Novela “Los pies desnudos”. Algunos pasos.

Libro Primero Cazadores de sueños.

El bisabuelo paterno de Juana Li desembarcó en la isla un amanecer de marejada y fuertes vientos. Fue uno de los primeros “californianos” en descender del buque francés Le plaisir, procedente de San Francisco.

Xian Li huía de la discriminación. ¡Qué ironía!, en esa isla caribeña encontró idéntica situación, con la única diferencia de considerarse un chino adinerado.

Había dejado los Estados de la Unión, por dos razones de peso.  Moría o mataba.

Nueve noches antes de abordar la nave francesa invitó a su mesa al gigante Malcolm Green. Juntos bebieron, entonando los más gratos insultos que admitía una despedida entre eternos rivales. El norteamericano gigantón no imaginaba el motivo del convite, ni siquiera sabía que era una despedida. De haberlo sabido le habría despachado allí mismo los dos tiros al amarillo Li, algo programado en su retorcida conciencia hacía meses.

Cada uno se hizo acompañar de su comitiva. Nadie, excepto Xian Li, conocía los motivos para ese primer y único brindis.

Los norteños, siempre recelosos de aquellos yellows, mantenían cargados rifles y revólveres. Los orientales, cuchillos en ristre, libaban los licores con el gusto de la primera vez; sus manos, sin embargo, listas para asestar o repeler cualquier ataque rival.

Bebían todos a pico de botella, hasta que  estómagos y cerebros, aletargados por el abuso etílico, convirtieron la taberna en un dormitorio colectivo,  lleno de bufidos torpes, cuerpos rotos  y malos olores.

Todos dormían, excepto el instigador del brindis. Su fornido rival había cedido primero y cayó de bruces entre desmayado y dormido. El diminuto Xian Li extrajo su rústico instrumental. Con parsimonia y buen pulso tatuó la frente del beodo con ideogramas chinos. “Racista”.

Al amanecer, el gigante Green sacudió su modorra, mientras la cefalea  engullía su vigilia. Sus tambaleantes compinches señalaron la parte superior de su rostro. Comprendieron entonces la estratagema.

En el mismo momento del revuelo en la taberna, la cuadrilla de asiáticos viajaba en tren, rumbo al oeste del país. No todos.

Desde  Nueva York, Xian Li embarcó hacia La Habana con la secreta esperanza de hacer fortuna en la isla de Cuba.

De la Novela “Los pies desnudos” Otros pasos.

Libro Segundo: La isla en todas partes

Tim Manchester se sintió satisfecho cuando terminó el montaje de su documental.

Más de una vez había manifestado su interés por estrenarlo en  Cuba. Sin saberlo, él se exponía a doble penalidad.

Las autoridades de Washington desaprobaban  que un realizador norteamericano ejecutara obras artísticas en/y con destino a la isla mayor de las Antillas. Algo  sancionado por leyes  federales.

Los Departamentos de Estado y del Tesoro, estaban implicados. Siete administraciones norteamericanas habían mantenido tal “embargo” artístico, con sus consabidas cargas jurídicas y financieras para el transgresor.

El gobierno  de la isla, informado de las actividades fílmicas,  por parte de  la Sección Artística de la Seguridad cubana subrayaba: Desconocemos el empeño de Tim Manchester por filmar los descalzos pies de los ciudadanos cubanos. Actividad un tanto sospechosa,  por los lugares a los que pretende acceder. Ha solicitado autorización al Ministerio de Cultura para filmar al Conjunto Folklórico Nacional; al Ministerio de Economía, para rodar en el puerto; al de Agricultura, en plantaciones de arroz. Nos consta  además su participación en ceremonias de carácter  religioso no autorizadas por el Estado…

Ajeno a las intrigas,  mi amigo el cineasta se presentó en la oficina de intereses de Cuba en Nueva York, allí solicitó de manera formal  al Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficas (ICAIC) el estreno en la isla de su documental.  Junto a la  petición entregó dos copias  en 35 milímetros.

Sólo debía esperar. Algo a lo que no está acostumbrado un hombre de acción.

De la Novela “Los pies desnudos” Más pasos.

Libro Tercero Náufragos en tierra firme

Saïd Nasser nació cerca de Asyut a orillas del Nilo.  Era el  menor de trece hermanos. Todos iguales en gustos y padeceres. Todos, menos él.

A la edad de catorce años escapó en  dirección sur, rumbo a la presa de Asuan, deseaba ver el agua a raudales de la que tanto le habían hablado.

Por el camino descubrió sus propias dotes para domesticar camellos. En el sur le informaron que podría ganarse la vida allá entre las pirámides. El joven nunca había oído hablar de esos monumentos frecuentados por turistas.

Probó suerte en las Pirámides de  Guiza, construidas por y para el faraón Keops.

No sabía leer ni escribir. Trató con todo tipo de personas, incluso con maleantes que intentaron abusar de él.

Poco a poco fue haciéndose un lugar en  un mercado difícil, primero como aprendiz y luego como ayudante. Descubrió que los turistas sacaban a escondidas piedrecillas y objetos como recuerdo de su estancia por aquellas tierras.

El adolescente Saïd, inculto como era, no ignoraba que los señores y señoras extranjeros carecían de derecho para sacar piezas de allí. Con su dinero podían acceder a los recintos sagrados, pasear en sus camellos o en sus acondicionados autobuses. Aquel saqueo a cuenta gotas  debía tener alguna consecuencia, pensó, porque esos monumentos habían costado mucho sacrificio.

A partir de ese momento  trató a los turistas con una mezcla de reserva y resentimiento. Les proporcionaba el sustento, sí, ¿a cambio de qué?, se cuestionaba.

Las reservas y el resentimiento fueron a más. Ya estaba a punto de dejar ese oficio para dedicarse a otros menesteres cuando un amanecer de abril vio llegar a aquel solitario turista, mochila ligera, de sus orejas colgaban dos cables. Solicitó sus servicios y él se los ofreció.

El cuadrúpedo caminaba con parsimonia por sobre las dunas, bordeando las caras oeste y sur de la pirámide. El hombre permanecía inmóvil, no tomaba fotos. Con los extraños aparatos en sus oídos proseguía atento al agreste paisaje.

El joven Saïd, vencido por la curiosidad señaló hacia el rostro, el hombre sonrió, descolgó el cable, se sacó los diminutos adminículos de sus oídos y los colocó en los pabellones auditivos del  camellero.

La melodía le recorrió de pies a cabeza, olvidó el polvo del camino, su sudor,  la masculina voz venía directo del cielo:

Se il cor guerriero
T’invita all’armi
Pensa alla legge, e al tuo dover.
Sfuggi il cimento
Della Battaglia
Né ti lusinghi vano piacer

Si tu corazón guerrero
te invita a la armas
piensa en la ley y en tu deber.
Rehúye el riesgo
de la batalla
que no te seduzca ningún vano placer

(Ópera Tito Manlio, aria, escena II, primer acto,  de Antonio Vivaldi, libreto de Mateo Noris.)

Comenzó a llorar. Las lágrimas  hacían un surco en sus polvorientas mejillas. El turista le observó, conmovido, procedió entonces a sacarles los auriculares.  Saïd perguntó en varios idiomas. Qu’est-ce que c’est?  What is it? Was ist das?…

–       Vivaldi- expresó el hombre, ya se había colocado los audífonos en sus orejas. Viajero y guía guardaron silencio durante las siguientes dos horas. Cuando se despidieron, el egipcio solicitó escuchar otra vez. En esa ocasión  escuchó un timbre femenino, sosegado:

Tu dormi in tante pene
E qui per tormentarti; Vegliano le catene. Dormite o luci vaghe.
Sfere del foco mio, Delizie di mie piaghe,
O amato bene

(Duermes entre tantas penas; y aquí, para atormentarte; Dormid, oh ojos encantadores; esferas de mi amor; delicias de mis heridas; oh amado bien.)

(Ópera Tito Manlio, aria, escena I, tercer acto,  de Antonio Vivaldi, libreto de Mateo Noris)

Allí quedó el camellero, por primera vez en su existencia, desolado.

La melodía había calado hondo en su joven espíritu. Ópera Tito Manlio de Antonio Vivaldi, alcanzó a decirle el hombre cuando se despidieron y le habría seguido hasta el fin del mundo de no haber permanecido petrificado por la telúrica fuerza de la melodía.

La música de Vivaldi marcaría para siempre el ritmo de su existencia.

 

Del Libro de ensayo Martí y Vallejo: confluencias

Periodismo Lírico

(…) Martí también ha escrito sobre otro maestro en el arte de las palabras, esta vez de uno más allá del Atlántico. De Oscar Wilde  prosa en forma sosegada para el lector habanero y para el bonaerense en el año 1882. Martí ha visto declamar al lírico irlandés y así lo hace notar a sus lectores. El amor al arte aquilata al alma y la enaltece: un bello cuadro, una límpida estatua, un juguete artístico, una modesta flor en lindo vaso, pone sonrisas en los labios donde morían tal vez pocos momentos ha, las lágrimas.

¿Por qué aprovecha Martí un texto sobre Oscar Wilde para disertar sobre la estética?  Tal vez el autor irlandés despierta en cubano la veleidad y el sentido de la belleza. Según cuenta el propio Martí, el bardo de Dublín se presenta ante el público estadounidense de una forma un tanto estrafalaria, con un ropaje al que no están acostumbrados, mayor perplejidad causa la manera en que él poeta irlandés se dirige a ellos,  con sinceridad, sin tapujos, para manifestar la inopia en la que viven.

Cree que Wilde vive en la tiranía de la moda y los modos, en la dictadura de los convencionalismos de la sociedad británica, abocado a una manía de prejuzgar a la gente por la forma del vestir o el pensar, si ese ropaje o pensamiento rompe con la norma. Ese es el Oscar Wilde que ve Martí y aprovecha- con sutileza y dolor- para arremeter contra la política: No hay para odiar la tiranía como vivir bajo ella. Ni para exacerbar el fuego poético como morar entre los que carecen de él. Sólo que falto de almas en quienes verter la suya desbordante, muere ahogado el poeta.

Martí ya no escribe del joven Wilde, habla sobre sí mismo y la incomprensión de sus contemporáneos. Una vez más (de) muestra su forma de pensar, su garganta grita con  voz luenga y sutil,  lo que amenaza su existencia. En ese artículo arremete contra los que silenciaron a Byron, los que mancillaron el honor poético de Keats y que pretenden acallar la solidez de un creador profundo y revelador, seductor y polémico, dulce y fugaz… y con sus nobles versos invita a su alma a abandonar el mercado de las virtudes, y cultivarse en triste silencio, avivar en su nación preocupada y desdeñosa el amor al arte, fuente de encantos reales y de consuelos con que reparar al espíritu acongojado de las amarguras que acarrea la vida!

 

Ansias Libertarias

(…) En el poemario “España aparta de mí este cáliz”, César Vallejo se muestra como es: un ser incisivo, apasionado. Ha viajado a la península ibérica desde Francia para ponerse al lado de las fuerzas republicanas. Corren tiempos de guerra civil y los artistas del mundo toman partido. La asistencia de Vallejo al Congreso Internacional de Escritores  marcará su existencia. El poeta muestra su arista solidaria y allí concibe los versos de mayor carga ideológica en toda su creación lírica.

¡Voluntarios,  por la vida, por los buenos matad a la muerte, matad a los malos!                                                                            ¡Hacedlo por la libertad de todos, del explotado y del explotador, por la paz indolora…

Así canta en Himno a los voluntarios de la República. Vallejo  está en tierra hispanas en nombre de la libertad, porque según el allí se juega la suerte del mundo, lo ha clamado en estrofas anteriores del mismo poema:

¿Batallas? ¡No! Pasiones! Y pasiones procedidas de dolores con rejas de esperanzas…

Dice el poeta cubano Roberto Fernández Retamar  que Vallejo como Martí, fue un revolucionario, que Vallejo fue comunista militante.

El poeta cubano, director de Casa de las Américas vincula a  los dos artistas desde la vertiente libertadora. Martí clama la libertad  con pasión y desenfreno “ser culto es la mejor manera de ser libre”,  sin duda concibe la libertad desde la cultura, desde la alfabetización, desde el saber.

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